Poker. Cuando la pasión se convierte en adicción

adicto al juego

El poker es un juego entretenido que representa una gran variedad de retos, habilidades analíticas y sociales. Se aprende fácilmente a jugar al poker pero toma toda la vida llegar a dominarlo correctamente. La realidad es que el poker también es un juego de apuestas y la naturaleza humana hace que éste también pueda convertirse en una adicción.

Una adicción implica un desorden mental desencadenado por una combinación de factores genéticos, biológicos, farmacológicos y sociales. La adicción se caracteriza por un repetido uso de sustancias o comportamientos aún en pleno conocimiento de las consecuencias negativas que esto puede llegar a tener.

Merece la pena fijarse en los detalles que rodean cualquier adicción cuando tenemos el objetivo de curarlas o prevenirlas. Así que analicemos las apuestas y el poker problemáticos y veamos sus diferencias y similitudes.

Son las consecuencias negativas en la vida cotidiana del jugador de poker lo que define el comportamiento adictivo al poker, o sea, no existe un problema con jugar al poker si no hay consecuencias negativas al hacerlo.

Según la American Psychological Association el término “juego problemático” incluye pero no se limita a la condición conocida como “juego patológico” o “compulsivo”. Una adicción progresiva se caracteriza por una creciente ocupación en el juego, la necesidad de tener dinero para apostarlo más a menudo, nerviosismo, irritabilidad cuando se intenta parar de jugar y pérdida de control manifestado por la persistencia del comportamiento a pesar de sus crecientes consecuencias negativas serias.

Muchos jugadores que tienen problemas con el poker sufren sus mayores pérdidas jugando al poker en Internet. En el caso de una partida de poker en un casino real el jugador que pierde lo hace frente a otros jugadores, otras personas están siendo testigos de sus pérdidas, esto requiere tomar malas decisiones en público una y otra vez, lo que en algunas ocasiones funciona como inhibidor en cierto grado de la conducta compulsiva.

El poker puede llegar a ser extremadamente adictivo, cuando no se tiene en cuenta el concepto de "apostador responsable". Ésta es una de las razones por las que este apasionante juego es censurado en varias partes del mundo. El poker te brinda sentimientos similares a los de estar en un "viaje" por el uso de alguna droga. Si observas detenidamente las características de muchos jugadores de poker y las comparas con las de cocainómanos, su aspecto tiende a ser de bajo peso, denotan incapacidad de pensar en otra cosa que no sea en su adicción, desarrollan tics nerviosos, pierden la idea del tiempo entre otros tantos efectos.

La adicción al juego puede llevar a un jugador a cometer graves delitos para tener más dinero en su poder para jugar en el poker. Este tipo de adicción, como toda adicción, repercute fuertemente en el ámbito familiar, laboral y social del adicto.

Hoy en día existen sitios de poker en Internet que para evitar desórdenes de juego, establecen máximos de apuestas a sus jugadores y que brindan consejos útiles para detectar cualquier conducta anormal que le pueda estar indicando al jugador de poker que su pasión hacia el poker se ha tornado en adicción.