Por una vez, no son sólo los madrileños quienes sufren agobios y colas en el centro de la capital. Aprovechando el macro-puente, centenares de turistas de toda España abarrotan las administraciones de lotería más conocidas para hacerse con un pellizco de suerte.
Técnicas del buen comprador de Lotería de Navidad en Madrid: hacerse con un buen sitio en la acera; llevar bien pensadas las terminaciones de los números que se quieren adquirir; recordar los encargos recibidos de amigos y familiares; y, sobre todo, dotarse de mucha paciencia.
Ante cualquier duda, consultar con los centenares de personas que, desde cualquier punto de España, se acercan durante estos días a Madrid para adquirir sus preciados billetes de lotería en algunas de las administraciones más conocidas de la capital. A saber, Doña Manolita, El Doblón de Oro o Don Julián.
Madrid se convierte en la capital de la «peregrinación» de aquellos españoles ávidos de hacerse con un pellizco de suerte en estas administraciones a las que, teóricamente, les ha tocado la barita de la suerte. Gallegos, andaluces, castellanos... todos alternan sus visitas al Museo del Prado o al Palacio Real con la obligada parada en Gran Vía, 31. Doña Manolita, el local que aquí se ubica, es durante estos días «y desde finales de octubre», tal y como asegura una de sus dependientas, un hervidero de compradores.
Esperas y encargos familiares
Enma Lado, coruñesa, explica que le ha sorprendido «que haya tanta gente comprando lotería». ¿La razón por la que ella compra aquí? Simplemente, «porque viene siempre mucha gente y es un lugar muy conocido». Es el mismo argumento de Javier Hernández, barcelonés, para justificar sus más de 45 minutos de espera. «No me va a tocar, pero es algo típico», comenta.
Aunque, a veces, la racionalidad también ocupa un lugar en un terreno tan supersticioso como la lotería: «Yo compro en este lugar porque vende muchos números y hay más posibilidades de que toque», comenta Ana Martínez.
Muchos de estos foráneos que se acercan a la capital vienen con un encargo: «Tengo que comprar billetes a unos amigos y a mi familia que está en Cádiz», explica Ana Morilla, mientras aguarda su turno en Don Julián.
La espera se convierte en la tónica habitual en las calles del centro. Incluso, para aliviar la agobiante situación que en ocasiones se vive, algunas administraciones recomiendan colocarse a la izquierda de la entrada, los días impares, o a la derecha, los pares; otras tienen una ventanilla especial para la lotería del «Gordo». Y así evitan que los cercanos establecimientos sufran la falta de clientes por las aglomeraciones en sus escaparates y puertas.
«Trucos» para tener más suerte
Entre tanta gente, hay tiempo para las supersticiones o augurios. Para ello, las loteras de la Puerta del Sol saben cómo hacer negocio con los turistas: «Lotería especial con el 13», «Número capicúa», e incluso, la composición de alguna fecha especial -como el nacimiento de Doña Leonor- son las peticiones que reclaman los compradores y que, en la medida de lo posible, solucionan las vendedoras.
A pesar de estas aglomeraciones, las ventas en estos centros de la suerte no son tan elevadas como en años anteriores. «Lo malo -explica Pilar Sierra, lotera de Sol- es que la gente de Madrid ya casi no compra aquí y sólo lo hacen los que vienen de fuera en puentes como el de esta semana». Lo cierto es que cuesta encontrar a madrileños haciendo colas para comprar lotería. Por ello, durante estos días, los visitantes viven en persona los agobios y colas que habitualmente sufren los más castizos.


